“Nos están marcando”

“Nos están marcando”

Cristobal Olivares (Chile)

La rebelión chilena comenzó el 18 de octubre del 2019. El detonante fue el aumento de un 4,1% en la tarifa del metro ($30 CLP = $0,039 USD). Esto provocó evasiones masivas del metro, al comienzo de los estudiantes secundarios pero que luego se generalizaron y expandieron por todo el país.

Este descontento llevó a uno de los mayores levantamientos sociales de las últimas décadas: el 25 de octubre se desarrolló la protesta más masiva de la que se tenga registro desde el final de la dictadura de Augusto Pinochet, luego de que más de un millón de personas salieran a las calles a exigir cambios sociales.

Las demandas son variadas y aún siguen vigentes: cambio en el sistema de pensiones, aumento del sueldo mínimo, mejor salud pública, una nueva Constitución y la renuncia del presidente Sebastián Piñera. En respuesta a las protestas, el presidente declaró Estado de Emergencia durante los primeros días de la rebelión, lo que provocó la suspensión de libertades básicas, incluido el libre desplazamiento. Se impusieron toques de queda por primera vez desde la dictadura y la fuerte represión policial hacia los manifestantes ha sido histórica.

A principios de marzo del 2020, alrededor de 3.838 personas habían resultado heridas y según la Sociedad Chilena de Oftalmólogos y organizaciones de derechos humanos, 460 de ellas terminaron con complicaciones oculares graves, pérdida del glóbulo ocular y también de la vista. Esta cifra ha convertido a Chile en récord mundial en mutilación ocular, debido al uso indiscriminado de perdigones y bombas lacrimógenas por parte de fuerzas especiales de Carabineros, quienes han disparado sus armas directamente al rostro de los manifestantes.

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