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Electroacústica, imagen y escritura en los performances de Franck Vigroux

Tras su paso por ISEA2017 – 16º Festival Internacional de la Imagen, el artista sonoro Franck Vigroux nos cuenta sobre su trayectoria, sus proyectos a futuro, y acerca de Croix, paisaje sonoro presentado durante la pasada edición del Festival.

  • Buenos días Franck Vigroux, háblanos de tu perfil como artista.

Empecé en la música cuando era adolescente. Tengo una formación de guitarrista. Y después me convertí en profesional. Toqué en muchos grupos, de músicas actuales, de rock, etc. Y, también, estudié muchas músicas tradicionales del mundo, música árabe, etc. Después me orienté por las músicas improvisadas, más contemporáneas, y realicé prácticas con otros instrumentos además de la guitarra, con collages, platos, etc.; una práctica más electroacústica. Y ahora desarrollo un juego que mezcla escritura y electroacústica, y una música influenciada por todo un universo de música industrial.

  • ¿Puedes explicarnos el significado de Croix, el símbolo de tu performance?

De hecho, esta pieza es una prolongación de mi trabajo con Antoine Schmitt que es un artista plástico que trabaja con video. Todos los materiales son pixeles, pixeles blancos. Entonces los pixeles blancos y un cuadrado blanco, nos recuerda la historia de arte de Malevitch. Trabajamos, sobre todo, con varias piezas donde estamos los dos en vivo y la música y el visual se crean en directo con las imágenes generativas. Y esta pieza era una manera de prolongar mi colaboración con él, pero proponiendo un concierto para ir más allá de una simple escenografía. Entonces, por un lado, esta escenografía tiene más sentidos que una imagen común y está relacionada a esta historia de minimalismo en la historia del arte. Pero al mismo tiempo es una manera de crear una pulsación entre la música y una imagen, porque el sonido interactúa sobre la imagen.

  • ¿Realizas varios proyectos con otros artistas?

Bastantes, sí. Tengo varias formas de conciertos audiovisuales con otro artista que es belga y que se llama Kurt d’Haeseleer. También algunos espectáculos, o proyectos de escritura donde estamos en un relato con cuerpos que se encuentran en movimiento, maquinarias, etc. Entonces eso convoca más teatralidad.

  • ¿Qué equipos utilizas para realizar Croix?

Bueno, utilizo unos samplers y sintetizadores. Son dispositivos que podemos encontrar fácilmente en música electrónica. Es bastante sencillo. Y para la imagen, utilizo un video hecho de processings.

  • ¿Tienes un espacio para improvisación durante tu concierto?

Improviso bastante, aunque las estructuras son siempre bien definidas. Es decir, por ejemplo, ayer, una de mis máquinas no funcionó durante mis balanzas y esta máquina tiene un papel crucial en mi show. Entonces, pasé la tarde intentando reconstruir mi set y, finalmente, la máquina funcionó. Entonces, pude pensar y trabajar esos 5, 6 minutos de música que nunca había tocado y ponerlas aquí, preguntándome en vivo cuál sería el momento oportuno para tocar esta música, esas pistas, porque intento pensar en un set que sea coherente.

  • ¿Tienes nuevos proyectos ahora o por el futuro?

Sí. Tengo muchos proyectos, tengo al menos dos que están en desarrollo. Uno, precisamente, con Antoine Schmitt que es otra forma de concierto audiovisual y que se llamará Cronostasis, y será como una reflexión sobre, podemos decir, la dilatación del tiempo y la reversibilidad del tiempo. Entonces, nos interrogamos sobre eso y cómo podemos retrasar, rehacer, vivir eso a través de una forma audiovisual. Y el otro proyecto, que creo es una forma mucho más grande, con dos bailarinas, mucho trabajo de video, en un dispositivo que toma toda la escena, se llama Flèche. Hay todo un juego también con motores de carros, que están en escena, etc. Tiene toda una maquinaria y nos cuenta el momento en que un hombre tiene un accidente de carro y se encuentra en una dimensión paralela. Tiene un lado muy mental, pero al mismo tiempo, al principio, es un tema banal.

  • ¿Es tu primera vez en América Latina, más precisamente en Colombia? ¿Qué has pensado de tu participación en el Festival, del público y de la organización del evento?

Pues no es mi primera vez, toqué en Brasil hace uno o dos años. Pero es la primera vez en Colombia y los dos conciertos, tanto en Bogotá como aquí, acogieron a centenares de personas, entonces para mí es muy positivo que haya un público que sea solicitante y esté presto a la escucha de estas piezas, esas músicas, esas formas.